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Entrevista con Fabio Leite (mayo de 2012)

Entrevista con Fabio Leite

Fondo Brasileño para la Biodiversidad (Funbio)

Coordinador de Gestión de Programas

 

Innovación en la protección de la naturaleza

 

Lanzado el 22 de mayo, el Fondo de Áreas Protegidas (FAP) es un instrumento de capitalización permanente que invierte exclusivamente sus rendimientos. Cuenta con unos recursos de 116 millones de reales y sus rendimientos ascienden a 16,753 millones de reales, que pueden aplicarse en el mantenimiento de las AP. La ejecución financiera del FAP corre a cargo del Fondo Brasileño para la Biodiversidad (Funbio). De la aplicación de los fondos se encargan especialistas en el mercado financiero. La siguiente entrevista muestra algunos aspectos de la gestión de estos recursos.

¿Cómo se decide la aplicación de recursos del FAP?

De eso se encarga una empresa especializada en mercados financieros, con la supervisión del Comité de Gestión de Activos del Consejo del Funbio. Para hacerse una idea de la experiencia de estos profesionales, el coordinador de esta comisión es el vicepresidente del Consejo del Funbio, Álvaro de Souza, quien fuera presidente del Citibank en América Latina.

¿Qué expectativas hay sobre los rendimientos y gastos del FAP en los próximos años?

Como aplicamos recursos desde 2004, nuestros rendimientos superan los 16 millones, teniendo en cuenta el cambio actual (hay recursos en bancos de Alemania y de Brasil), lo que significa que podremos apoyar a muchas AP en los próximos años. Si usáramos solo los rendimientos que tenemos actualmente, tendríamos fondos para los próximos cinco años.

¿Y cuál es la previsión para los próximos cinco años?

Haremos un estudio con el Ministerio de Medio Ambiente para ver el ritmo de la consolidación de las áreas protegidas (pues solo las AP consolidadas pueden acceder al FAP), pero estimamos que el FAP apoyará a unas 15 AP, destinando 250 000 reales anuales a cada una. Se trata de un promedio desde el comienzo del ARPA que estima la cantidad que necesita cada AP para mantenerse consolidada.

¿Cada área protegida recibirá siempre 250.000 reales anuales?

No, ese valor es una media y lo que reciban dependerá de la planificación que hagan las AP. Tendrán que presentar una contrapartida al valor que pidan y deberán emplear esa cantidad. Hay una cuenta vinculada y se rendirán cuentas; si no se usa todo, el dinero vuelve al FAP para aplicarse al año siguiente. Teóricamente se puede gastar de todo en el primer mes y cada AP lo usará a medida que lo necesite.

¿Las AP se mantendrán exclusivamente con ese dinero?

Me parece poco probable que un área protegida de la Amazonia se mantenga exclusivamente con ese dinero. Tendrán otras fuentes de recursos públicos y privados, pero podrán permanecer para siempre en el FAP. Es importante contar con más de una fuente de recursos. De aquí a treinta años podría haber problemas, como una crisis mundial como la de 2008. Se producen cada cien años, pero… cuantas más fuentes, mejor: fuentes de compensación ambiental, fuentes presupuestarias diversas, otros fondos. No es una exigencia, sino un consejo, pues cuantas más fuentes tenga el AP, más segura estará de poder mantener sus actividades y su integridad física. Para muchas áreas, al comienzo, el FAP será el recurso más importante. Pero tendrán que contar también con la contrapartida, que serán recursos de otros proyectos y de otros presupuestos de que dispusieran previamente.

¿Cuál es la perspectiva de crecimiento de las reservas del FAP?

Como en todo proyecto, cuando se empieza a funcionar bien resulta más fácil recaudar fondos. En el FAP conseguimos una buena captación de recursos para la primera fase del Programa ARPA, y ahora recibimos 20 millones de euros del KfW. Es el momento de mostrar los resultados del FAP, y eso hará que consigamos nuevos recursos. La estrategia es buscar nuevos grandes donantes para el ARPA y probar algunas novedades que van surgiendo, como el crowdfunding, usar algunos aportes de recursos no voluntarios, como multas aplicadas en las áreas protegidas. No solo tenemos que captar recursos para el FAP, sino para el sistema de áreas protegidas.