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Entrevista con Trajano Quinhões

Aún más eficiencia para el ARPA

 El ARPA es uno de los mejores ejemplos de alianza público-privada de Brasil y se dispone a mejorar sus logros en la segunda fase

 El coordinador del Programa de Áreas Protegidas de la Amazonia, Trajano Quinhões, analiza los logros de los diez años de trabajo del ARPA y prevé que la Fase II, que comenzó en el segundo semestre de 2010, será el momento de profundizar lo alcanzado hasta ahora. Afirma que la calidad de la gestión de las áreas protegidas ha mejorado considerablemente y que es hora de ampliar esfuerzos para lograr niveles de consolidación más completos de las AP. Le invitamos a que lea la entrevista.

 

 ¿Cuáles han sido los principales avances en las AP apoyadas por el ARPA en estos diez años?

El programa nació en 2002, pero las inversiones de forma más efectiva comenzaron en 2004-2005, así que en realidad han sido siete años de inversiones en las áreas protegidas, siete años que han significado mucho. El Programa ha invertido significativamente en la estructuración y el funcionamiento de las áreas protegidas. Primero en la estructuración, mediante el equipamiento, la señalización, la demarcación, la construcción de sedes, la puesta en marcha de planes de manejo, etc. Y luego en el funcionamiento de las AP, permitiendo que contaran con los recursos económicos necesarios para adquirir combustible y material administrativo para sus actividades sobre el terreno, principalmente de protección, y para el funcionamiento de los consejos gestores. Así, las áreas protegidas apoyadas por el ARPA, comparadas con las que no cuentan con el apoyo del Programa, están mejor estructuradas, gozan de mejores condiciones de funcionamiento y están mejor conservadas, debido a la presencia más eficiente y eficaz de sus gestores, que pueden protegerlas mejor.

¿La inversión del ARPA en las AP va más allá de los recursos financieros?

 Sí. Además de los recursos financieros, los gerentes han participado en programas de capacitación en gestión para resultados, mejorando su preparación para gestionar las áreas protegidas. Y en la segunda fase del ARPA queremos profundizar ese tipo de beneficios, aumentando la inversión para alcanzar niveles de consolidación de las AP más completos.

¿Hay una diferencia marcada entre la primera fase del ARPA y esta segunda fase que comenzó en el segundo semestre del 2010?

Sí. En la primera fase tomamos áreas que tenían una estructura muy básica y dotamos de una estructura mediana. Unas pocas fueron completadas, pero la mayoría se quedó en un nivel intermedio entre un funcionamiento medio y el nivel completo, al que denominados el «grado II» de consolidación. Ahora tomaremos a las que participaron en la primera fase y completaremos lo necesario para que estén listas. En esta segunda fase se ha ampliado en un 50 % el número de áreas cubiertas: teníamos 63 y ahora tenemos otras 32 áreas protegidas que reciben recursos del ARPA. Es decir, vamos a completar lo que hicimos en la primera fase y comenzaremos ese proceso nuevamente en otras 32 áreas.

¿Hay innovaciones en la fase II?

De la primera a la segunda fase se mantuvieron la mayoría de las innovaciones del proyecto. Hay avances, pero que ya estaban contemplados en la primera fase. Lo que cabe destacar en la segunda fase es la inversión en monitoreo de la biodiversidad y en monitoreo socioambiental. También destaca que se combinen las inversiones del ARPA con las de otros proyectos, como por ejemplo el Proyecto Tierra del Medio. Esa capacidad de utilizar el ARPA como modelo para otros proyectos supone una innovación. Ahora se están usando en otros proyectos el modelo de inversiones y la lógica de estructuración del ARPA, lo cual significa una expansión del proyecto.

¿En qué es innovador el ARPA comparado con otras políticas públicas relacionadas con las áreas protegidas?

En numerosos aspectos. En primer lugar, el ARPA se implementa mediante una alianza público-privada. Es decir, los fondos donados al gobierno brasileño, donados por gobiernos y por socios privados al Programa, no se depositan en el presupuesto federal, sino en una entidad privada —que es una OSCIP, una organización de la sociedad civil de interés público—, el Funbio (Fondo Brasileño para la Biodiversidad), que ejecuta los acuerdos público-privados. De esta forma se flexibiliza mucho el uso de los recursos y el gobierno no necesita una gran estructura administrativa y financiera para la ejecución del proyecto. No es esta la única innovación, pero suele ser la más citada. Las inversiones del ARPA se basan en la consecución de metas, un aspecto muy destacado. Las inversiones para la consolidación se basan en metas de consolidación, y las áreas protegidas reciben recursos, por ejemplo, para desarrollar su plan de manejo o para comprar equipos.

¿Son muy específicas tales metas?

Sí, son metas específicas para el funcionamiento de las áreas protegidas. El ARPA apoya 17 metas, todas ellas preestablecidas y calculadas. Por ejemplo, no apoyamos la implementación de un plan de manejo y que se revise al año siguiente. No apoyamos la compra de vehículos superiores a lo que se considera necesario para el funcionamiento de un AP. Solo apoyamos el conjunto de insumos necesarios relacionadas con cada meta. Otra de las novedades es que el logro de las metas exige que las áreas protegidas estimen las cantidades necesarias. Para cada meta, que denominamos marco referencial, tenemos una estimación que varía según el AP, su tamaño y su facilidad o dificultad de acceso. Para cada meta se hace un estudio previo de costos para la aplicación de esas inversiones y para el funcionamiento de cada área protegida.

¿En qué criterios se basa el apoyo del ARPA?

Se basa en una estrategia de conservación e inversiones. Que el órgano gestor de un AP presente una solicitud de candidatura no significa necesariamente que esa área vaya a ser elegida. Para que los recursos del ARPA alcancen el máximo resultado, existe una cierta competencia entre las solicitudes presentadas. Las propuestas seleccionadas son las que reúnen las mejores condiciones. En cuanto a las propuestas para la creación de áreas protegidas, el ARPA elige las que requieren menores costos para los estudios de creación, tienen mayor superficie y mayor relevancia ecológica y presión externa. Para las propuestas de consolidación de las áreas protegidas, se eligen según los costos requeridos, de forma que las que ya tienen algún tipo de estructura parten con ventaja, pues su consolidación tiene un costo menor.

¿Cómo funcionan los órganos de toma de decisiones del ARPA?

Los órganos de toma de decisiones del ARPA le otorgan una gran transparencia a sus decisiones y suponen una oportunidad para la participación de otros niveles de gobierno, de la sociedad civil y del mundo académico. El programa cuenta con un Panel Científico Asesor, formado por expertos de la comunidad científica, que aporta pruebas científicas sobre diversos temas relacionados con la conservación. También cuenta con un Foro Técnico que reúne a los gestores de áreas protegidas del bioma amazónico. Además del Instituto Chico Mendes (ICMBio), que es la agencia federal que gestiona las áreas protegidas federales, tenemos los órganos estatales correspondientes en todos los estados del bioma, con la excepción de Roraima y Maranhão, que aún no cuentan con áreas apoyadas por el ARPA. Por otra parte, tenemos el Comité del Programa, un órgano deliberativo, máxima instancia del programa, con representación paritaria del gobierno y de la sociedad civil, algo que ayuda a fijar el rumbo del programa y a supervisar su ejecución. El ARPA tiene un diseño institucional muy interesante, que permite muchas alianzas con la sociedad y con otras esferas de gobierno.